Me presento a las oposiciones
para ser el protagonista de tus relatos.
Ese que me daba tanta envidia
cuando las cervezas bajaron tus defensas
y conseguí entrar en tu catálogo secreto,
y pude verlo tocándote y besándote
y compartiendo un café contigo
y mirándote y notando tu mirada
y disfrutando juntos de un domingo.
Sé que no será fácil;
sólo hay una plaza
y optamos dos mil enamoradizos...
Pero estoy estudiando,
estudio la piel de toda tu cara
el sabor a naranja de tu aliento
el espesor del pelo de tu nuca
las curvas que se ocultan tras tu ropa
la velocidad de tus pies por el mercado
y el tiempo que se tarda
en volver desde uno de tus besos.
Estoy hincando los codos,
si algo sé es que quiero ese puesto.
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