pero la flecha no paró
y penetró entre dos costillas,
y con su afilada punta
rasgó algún que otro órgano.
y salió por el otro costado
describiendo una parábola
marcada por el sol,
dibujando una sombra,
un camino de hormigas,
un rastro desdibujado...
y la fuerza tan grave
la atrajo hasta el mar
y cayó en un abismo
de lágrimas perdidas.
y allí se hizo de piedra
hasta que tú vinieras
hasta que tú vinieras
hasta que tú vinieras
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