miércoles, 9 de junio de 2010

196

...y fue en ese justo momento en que sus dos cerebros sobrevalorados
entraron en standby,
y tan sólo emitían una señal extraña, monocorde, ininterrumpida,
un curioso pitido que, sin embargo, no molestaba,
y de repente todo alrededor pasó a un curioso estado gelatinoso
incluso el tiempo se atrevió a darse un merecido descanso
y los demás observaban el espectáculo desde fuera
y no se atrevían a acercarse mucho, porque ellos dos desprendían un extraño olor a tormenta,
y aunque el mecanismo estaba un poco oxidado
y aún saltaba alguna chispa que otra cuando una rueda dentada arrastraba a la siguiente
fue la fuerza locomotriz de un beso lo que le dio el primer impulso
y aquello se puso en marcha
en marcha, sin saber a dónde
en marcha, haciendo un ruido original y nuevo,
una bizarra composición de algún músico loco
en la que un oyente atento
podría distinguir los sonidos de
unos dedos tecleando palabras
dos cervezas chocando en un brindis
una cuchara de madera removiendo pasta
34 canciones de ida y vuelta
1.345 risas, 254 carcajadas,
33.200 sonrisas,
5 amagos y 3 roces,
y el silbido de la pluma que hace de timón a una flecha que atraviesa sorprendida
el aire electrificado
que se encuentra entre sus dos miradas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario